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El Origen del Estudio de los Cristales

por Rayos X en México

 

Parte II :  Graef,  Cano  y  Fabregat.

Adolfo E. Cordero Borboa

Instituto de Física, UNAM

A.P. 20-364, Delg. A. Obregón, México D.F., 01000

Email: cordero@fisica.unam.mx, Tel.: 56-22-51-02

 

 

     El estudio de los cristales usando rayos X, es decir la ciencia de la "Radiocristalografía", se inicia en México treinta y siete años después de su inicio en el Mundo, gracias a la labor de tres distinguidos científicos mexicanos: Carlos Graef Fernández, Octavio Cano Corona y Francisco José Fabregat Guinchard. En este escrito se narra lo sucedido en la época más temprana de la radiocristalografía mexicana, de 1949 a 1954, y se recurre con frecuencia a los testimonios directos de los protagonistas.

"Cristal" es una palabra que proviene del término krnstallos, que en griego significa “hielo”. Este término fué usado, hace alrededor de dos mil novecientos años, por el poeta jónico llamado Homero, para relatar, en su epopeya "La Odisea", cómo "cuando los héroes griegos llegaron ante los muros de Troya el hielo se depositó sobre los escudos en aquella noche tormentosa 1 ". Atendiendo a este significado, los antiguos filósofos llamaban cristal sólo al mineral de bióxido de silicio llamado "cuarzo", ya que se creía que este mineral era agua congelada por un intenso frío. Después, la palabra cristal se generalizó a todo mineral cuya forma presentara, al igual que el cuarzo, caras planas, aristas rectas y esquinas (figura 1). La observación detallada de las caras, las aristas y las esquinas, presentes en ejemplares de muchas especies minerales, condujo al inglés Robert Hooke (1635-1703), en 1665, a proponer que la materia en estado cristalino estaba constituida en su interior por pequeñas esferas y otros cuerpos sencillos, apilados entre sí 2. Es interesante mencionar que Hooke también es recordado por haber sido el primero que observó una célula con un microscopio. Muchos años después, en 1801, el sacerdote francés Renè Just Haüy (1743-1822), propuso que los cristales estaban formados en su interior por agrupamientos compactos de unidades que llamó “moléculas integrantes”, las cuales, a su vez, estarían formadas por subunidades o “moléculas elementales”. La propuesta de Haüy, emitida pocos años antes de que John Dalton (1766-1844) enunciara su teoría atómica, intentaba explicar el hecho de que algunos cristales mostraran la propiedad llamada "exfoliación", que significa que pueden ser hendidos con facilidad en ciertos planos privilegiados.

Los estudiosos de los cristales, o "cristalógrafos", pasaron del estudio de las formas, y de las propiedades macroscópicas de los cristales, al estudio de su estructura atómica, gracias al descubrimiento de los rayos X por Wilhelm Conrad Roentgen, el día 8 de noviembre de 1895,y al primer experimento de difracción de rayos X por cristales, hecho por Friedrich, Knipping y Max von Laue en 1912, así como también a los trabajos experimentales y teóricos de los Bragg, padre e hijo, quienes, a partir de 1913, desarrollaron la cristalografía por rayos X, básicamente tal y como se le conoce hoy en día. Los descubrimientos de Roentgen, y de von Laue, y los estudios de los Bragg, fueron descritos en la primera parte de este trabajo 3, por lo que ahora nos dedicaremos a narrar cómo fué que estos acontecimientos tuvieron consecuencias en nuestro país, es decir, nos ocuparemos de la historia de los inicios, en México, de la ciencia que estudia los cristales usando rayos X.

Bertram Eugene Warren (figura 2), fué un afamado cristalógrafo que, después de colaborar con William Lawrence Bragg, trabajó en el Tecnológico de Massachusetts sobre las diferencias entre las estructuras de la materia en estado amorfo y de la materia en estado cristalino. Fué ahí donde el Dr. Carlos Graef Fernández (1911-1988), originario de Guanaseví, Durango, y entonces Director del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), conoció a Warren (figura 3). Aquel encuentro entre Warren y Graef fué determinante para iniciar los estudios de los cristales por rayos X en nuestro país, ya que Carlos Graef, a su regreso a México en 1947, incluyó, en la carrera de Física Teórica, que se impartía en ese entonces en la Facultad de Ciencias de la UNAM, un curso obligatorio titulado “Rayos X y Física Cristalográfica", que él mismo impartió. Este curso fué el primero que hubo en México sobre la materia, y tuvo, como único alumno, a un estudiante de 26 años de edad llamado Octavio Cano Corona, nacido en Huetamo, Michoacán.

El profesor Octavio Cano nos narra ahora lo que recuerda de ese curso (figura 4): "... En 1947 era yo observador en el recientemente fundado Observatorio Astrofísico Nacional de Tonantzintla, Puebla, y a la vez estaba completando mis créditos de la carrera de Físico Teórico en el Departamento de Física de la Facultad de Ciencias. Ésta carecía de un local propio por lo que los cursos se impartían en la Escuela Nacional de Ingenieros, en el Palacio de Minería. Asistía a clases dos veces por semana desde Puebla, que entonces estaba a cuatro horas en camión Flecha Roja de la Cd. de México. De suerte que me inscribí en el curso del Dr. Graef y tomé las clases impartidas, que no creo que hubieran excedido al número cinco. El curso lo acredité mediante un trabajo que me fusilé  del libro de Davey". Años después, el estudiante Cano Corona conocería personalmente, durante su estancia doctoral en Pennsylvania, a Wheeler Pedlar Davey, autor del libro mencionado y uno de los primeros cristalógrafos de los Estados Unidos de América.

El profesor Cano Corona continúa: "... bien, como yo fui el único que acredité el curso de Graef, al año siguiente en 1948, el Dr. Graef me  nombró profesor de este curso. Y así empezó la cosa; mi primera generación de alumnos incluía entre otros al ahora Dr. Fernando E. Prieto, y posteriormente a ahora destacados físicos, entre otros a Claude Thions, Eduardo Muñoz, Héctor Riveros, etc. Durante los años de 1947 a 1948, el Rector Salvador Zubirán llevó a cabo una campaña tendiente a reunir diez millones de pesos para impulsar la investigación en la  U.N.A.M. Con una parte de los fondos recabados, el Dr. Carlos Graef adquirió, en 1949, un equipo marca General Electric para difracción de rayos X por cristales que consistiendo de un generador y cámaras tipos universal, de retrorreflexión y para polvos".

Octavio Cano instaló este equipo (figura 5) en un laboratorio, construido para tal fin en un pedazo de azotea del Palacio de Minería, en el centro histórico de la ciudad de México. En la misma azotea se encontraba ya el primer laboratorio de física moderna que hubo en México: el laboratorio de rayos cósmicos de Don Manuel Sandoval Vallarta. De esta manera, al laboratorio de cristalografía por rayos X, montado por Cano, se le reconoce como el segundo laboratorio de física moderna que hubo en el país. En aquel laboratorio, antecesor del actual Laboratorio de Cristalografía del Instituto de Física de la UNAM, fué donde Cano Corona hizo los primeros trabajos sobre la materia en nuestro país.

Aquella época es recordada por el profesor Cano así: "De los primeros trabajos que se hicieron recuerdo uno que obtuvo cierta proyección periodística, dado que sus resultados se tomaron como una prueba de la autenticidad de los huesos de Cuauhtémoc, encontrados por Eulalia Guzmán en Ixcateopan, Guerrero. Mediante el método de polvos determiné la relación entre CuO y CuO2 en una muestra que tomé del óxido que cubría la placa de cobre, con leyenda, descubierta en el entierro. Marcos Moshinsky y yo reportamos la relación encontrada; pero alguien usó este resultado para derivar un cierto tiempo, que resultaba congruente con el tiempo esperado en la historia del caso. Además de hacerlo por el método de polvos, en el laboratorio se trabajó por el método de Laue, aplicándolo a la caracterización de perlas cultivadas y naturales, para el Nacional Monte de Piedad, así como en otros problemas gemológicos (figura 6). Por esa época, Marcos Moshinsky acababa de regresar a México, después de trabajar con Wigner en Princeton y el Dr. Graef le dió la bienvenida en el Instituto de Física. Por cierto, en aquella época también llegó Alejandro Medina procedente de la Universidad de Chicago. Medina era genial, hablaba de cosas que no se conocían en México y se dedicó a impartir seminarios y cursos. Medina perturbó el ambiente de ese entonces e hizo de esa manera que la Física se desarrollara; pero era tan genial como extravagante: un día nos propuso que desde la azotea de Minería echáramos cubetazos de agua a la policía que pasaba por abajo. El Dr. Moshinsky se interesó por la radiocristalografía y aceptó ser mi asesor de tesis de licenciatura. Nos reuníamos en el Laboratorio de Rayos X en un seminario, en el que él era el más frecuente expositor. Estudiábamos teoría de grupos en el texto de Zachariasen".

Acerca de aquel seminario, y de su interés en la teoría de grupos cristalográficos, el Prof. Marcos Moshinsky nos relata "... como yo lo recuerdo, ya son 40 años..., lo que pasó según mi memoria fue que el Dr. Graef, entonces director del instituto, había decidido la adquisición de un aparato de rayos X y le encargó a Octavio que lo empezara a usar en el terreno de la difracción. Yo acababa de regresar de Estados Unidos de hacer mi doctorado en Princeton. Al llegar aquí una cosa que me encontré es que este aparato existía y que Octavio estaba interesado en eso y pues yo consideré, como una obligación realmente, que viéramos algo respecto a lo que son los procesos de difracción de rayos X, y la física y también la matemática, para aclarar el asunto, estudiando desde luego, teoría de grupos, que a mí me había interesado desde mi primera clase de estudiante en Princeton; pero la estudiamos como parte de la teoría general de la difracción de rayos X".

Al preguntarle al Prof. Moshinsky si en aquel momento, él había sentido la necesidad de impulsar, en México, estudios estructurales en el área de estado sólido, responde categórico: "sí, era obvio que éste era un tema importante, que se tenía un equipo que en ese entonces para México no era usual, era un equipo bastante refinado, y que había que sacarle el máximo provecho. Entonces trabajamos, bueno discutimos esas cosas y yo pues exponiendo el Zachariasen realmente".

Octavio Cano Corona obtuvo el título de Físico en 1951 presentando un examen, en el propio Laboratorio de Rayos X, sobre la tesis "Grupos cristalográficos y método de polvos de difracción de Rayos X", dirigida por el Dr. Moshinsky. Acerca de su director de tesis de licenciatura, el Prof. Cano opina: "Él fue realmente el primer maestro en el campo. En justicia, el mérito de ser el iniciador en México de los estudios del estado sólido, debe agregarse a su numeroso y bien ganado conjunto de honores", y continua: "... creo que en 1950 hubo una reunión conjunta de la Sociedad Mexicana de Física y la American Physical Society, y entre los asistentes figuraba el cristalógrafo Ray Pepinsky, del entonces llamado Pennsylvania State College".

Durante esa visita, Pepinsky invitó al joven Octavio a trabajar con él en su laboratorio de rayos X y análisis cristalino en el Colegio Estatal de Pennsylvania, lo cual se realizó gracias a una beca de la Fundación Rockefeller. Ahí, Cano Corona conoció a notables cristalógrafos, como lo fueron Wheeler Pedlar Davey, predecesor de Pepinsky; William Zachariasen, A.L. Patterson, y Vladimir Vand, quienes, entre otros, frecuentaban ávidamente aquel laboratorio para calcular mapas de densidades electrónicas y síntesis de Patterson,  aprovechando la famosa computadora llamada "X-rac". Esta computadora, una de las primeras en el mundo, ocupaba dos cuartos completos y era celosamente atendida por el técnico Paul Jarmotz. En Pennsylvania, Cano Corona dirigió sus esfuerzos a resolver, experimentalmente, la famosa controversia sobre el carácter cíclico de la estructura de la "asparagina", que es uno de los veinte bloques químicos, llamados "aminoácidos esenciales", que constituyen a las proteínas. Sus resultados, publicados en la revista Science, en 1955 4, sumaron al conocimiento humano una proyección plana de la estructura cristalina de la asparagina (figura 7a), la cual permitió concluir que este aminoácido esencial no era cíclico.

Antes de su viaje a Pennsylvania, Cano Corona encargó su clase de Rayos X y Física Cristalográfica, en la Facultad de Ciencias, y el Laboratorio de Cristalografía y Rayos X, del Instituto de Física, al joven Francisco José Fabregat Guinchard (1909-1988), nacido en la ciudad de México y quien, entre sus múltiples campos de actividad, cultivó preferentemente la ciencia de la Cristalografía. En 1923, Fabregat se trasladó a Barcelona, España, para estudiar ingeniería industrial, después a Tarragona para estudiar magisterio superior, y luego a Madrid para iniciar estudios doctorales en cardiología. Regresando a Barcelona, ingresó al laboratorio de cristalografía de la universidad de esa ciudad, como colaborador del ilustre cristalógrafo español Francisco Pardillo (figura 8), quien le dirigió su tesis doctoral en ciencias naturales, sobre la estructura cristalina del mineral "anapaíta", un fosfato de calcio y fierro encontrado en las minas de la provincia de Anapa, en el sur de Rusia. Fabregat, hijo de un reconocido pintor mexicano de igual apellido, destacó como científico de cultura universal y dotes racionales y artísticas extraordinarias. Sus trabajos de investigación y docencia abarcan numerosas temáticas, entre las cuales podemos distinguir las siguientes: exploración geológica, mineralogía, petrografía, meteorología, micropaleontología, geología física, fotogeología, metalogenia, física, cristalografía (tanto física, como geométrica y roentgenológica), biofísica, bacteriología, microbiología, histología, computación, aritmética, álgebra, geometría, cálculo, morfología, dibujo, gramática e historia universal. Él escribió once textos de enseñanza (en el campo de la cristalografía los más conocidos son: "Cristalografía Geométrica", "El Estudio de un Cristal" y "Cristalografía Física"), ochenta y nueve artículos de investigación científica, y 172 programas clasificados para lo que él llamaba el "ordenador electrónico", más conocido ahora como "computadora".

Sobre el inicio de sus actividades cristalográficas en el país, el Dr. Fabregat Guinchard platicó al autor, a finales de 1987, que (figura 9): "Después del examen doctoral en Madrid regresé a México en 1948 y preguntando quién trabajaba en rayos X di con Octavio Cano en 1950, quien ya trabajaba con la cámara de polvos. Y me ofrecí a ayudarle. Trabajamos en el Laboratorio de Rayos X en la azotea de la Escuela de Minas. El primero de mis trabajos fue sobre la autenticidad de las perlas para el Banco de México, el cual se publicó en  el Instituto de Geología. Cuando Cano se fue a doctorarse a Estados Unidos me encargué de su clase. Poco antes de que Cano regresara México escribió pidiendo conservar su clase, por lo que se la di y yo me fui a dar la cátedra de Cristalografía en el  Politécnico, en el Casco de Santo Tomás. Después de un fuerte temblor continué la clase en el Palacio de Comunicaciones y luego en Zacatenco. Como siempre me gustó el dibujo y la biología, di también simultáneamente a la de Cristalografía las clases de Biofísica y de Dibujo Biológico en la Facultad de Ciencias de la UNAM. De Zacatenco pasé con la clase de Cristalografía a esta facultad en 1966 y la conservo, junto con la de Mineralogía hasta ahora".

Por encargarse, en 1951, del Laboratorio de Rayos X del Instituto de Física, Fabregat Guinchard puede considerarse ahora como el segundo cristalógrafo mexicano. A él se debe el traslado a México de la tradición cristalográfica ibérica, la cual, al unirse a la escuela sajona, traída a México por Cano Corona, daría forma a la cristalografía mexicana.

En 1954, Cano Corona regresó al Instituto de Física de la UNAM, en coincidencia con el traslado de este instituto del Palacio de Minería a la Torre de Ciencias, en la recién inaugurada Ciudad Universitaria. Ahí, por medio de películas sensibles a los rayos X, tomadas por métodos especializados conocidos como de "oscilación" y de "Weissenberg", se determinaron las dimensiones y las simetrías, llamadas "espaciales," de la celda elemental de cristales de radicinina (figura 7b). En ese mismo año, un segundo equipo mayor, consistente de un espectrodifractómetro marca Philips PW1010 y tres cámaras de difracción, una tipo Weissenberg Wiebenga Nonius y dos tipo Debije-Scherrer (figura 10), se instaló en el laboratorio de la Torre de Ciencias. Con este equipo, y contando con la colaboración de los químicos Estela Mendizabal Ruiz y Raúl Cetina Rosado, Octavio Cano trabajó simultáneamente con las estructuras de cristales de origen orgánico y con la radiación fluorescente que emiten los elementos químicos al ser iluminados con rayos X (estas áreas se llaman "radiocristalografía orgánica"  y "espectrometría por rayos X", respectivamente). Los primeros resultados de estos trabajos se presentaron en el Primer Congreso Nacional de Física, en 1954, y en la asamblea conjunta de 1955 entre la Sociedad Mexicana de Física y la American Physical Society.

En el área de la radiocristalografía orgánica, su interés se centró en la estructura cristalina de antibióticos, como la penicilina G, potásica y procaína, la dihidroestreptomicina, la cloromicetina y la neomicina, caracterizando, a través de emulsiones sensibles y gráficas en papel, los patrones de difracción de rayos X producidos por polvos de estos cristales 5.

En el área de la espectrometría por rayos X, ya en aquel tiempo, y aún antes, se sabía que era difícil conocer las concentraciones de los elementos químicos presentes en una muestra, a partir de las intensidades de la radiaciones fluorescentes que estos elementos emitían al ser iluminados con rayos X. Esta dificultad es debida a que las radiaciones fluorescentes son absorbidas por la muestra bajo estudio al viajar dentro de ella. Octavio Cano notó, trabajando con mezclas de elementos químicos pesados, que la intensidad de la emisión fluorescente de un elemento químico dado, multiplicada por el factor de absorción de la mezcla, era proporcional a la concentración del elemento en la mezcla. Esta observación fué la base para el desarrollo del llamado "método de la intensidad absoluta para análisis cuantitativo por fluorescencia de rayos X”, publicado en la Revista Mexicana de Física en 1962 6.

Durante los 10 años que duró la investigación sobre la fluorescencia de rayos X, varias decenas de jóvenes aprendieron cristalografía con Cano Corona, y ellos son muchos de los investigadores y maestros de la Cristalografía, y ciencias afines, ahora en México. También, en ese período, Octavio Cano encontró tiempo para promover, y fundar, nuevos laboratorios de rayos X y cristalografía a lo largo del país, en universidades, en industrias públicas y en departamentos gubernamentales. Entre aquellos, estuvieron el del Consejo Mexicano de Estudios Minerales, en 1958, y el del Instituto Mexicano de Energía Nuclear, en 1959. Estos y otros laboratorios quedaron a cargo de los primeros tesistas del Laboratorio de Rayos X del Instituto de Física, entre quienes estaban: Rebeca Medina, Maricarmen Ancona y Antonio Roldán de la Universidad Autónoma de Puebla, Gloria Ayala de la Universidad de Morelos, Teresa Sánchez, Leticia Baños y Rebeca Romo de la Universidad Iberoamericana, y Alicia Cabrera, Laura Pastrana, Marcos de Teresa, Carlos Ruiz Mejía, Leonardo Macías y Carmen Naquid de la UNAM.

La historia de la práctica de la radiocristalografía, también llamada "cristalografía roentgenológica", en el país a partir de 1954, es extensa y se encuentra actualmente en preparación 7. Mientras tanto, aquí agregamos que los esfuerzos de aquellos pioneros mexicanos sirvieron para crear una ciencia nacional de los cristales, reconocida internacionalmente y en evolución constante. La figura 11 muestra a algunos de los doscientos veinticinco participantes en el Primer Congreso Nacional de Cristalografía, efectuado en la ciudad de San Luis Potosí en 1997, y organizado por la Sociedad Mexicana de Cristalografía, A.C. La figura 12 muestra la bandera de México, ondeando, como reconocimiento a la calidad y a la cantidad de los trabajos mexicanos, en el Congreso Internacional de Cristalografía efectuado en la ciudad de Glasgow, Escocia, a finales de 1999.

 

Dedicatoria y agradecimientos.

El autor dedica este escrito a Francisco José Fabregat Guinchard. Y agradece a los Profesores Octavio Cano Corona y Marcos Moshinsky el haber aceptado compartir sus recuerdos (fragmentos de los cuales fueron previamente publicados por el autor en el año 19908), al Sr. Rodrigo Unda por procesar y editar el texto, al Sr. Alfredo Sánchez el haber tomado la fotografía número uno y proveído la fotografía número tres, y a la familia Fabregat el haber proporcionado gentilmente la fotografía número ocho.

 

Referencias:

1.       "Cristalografía  Geométrica"

Francisco José Fabregat Guinchard

Textos Universitarios U.N.A.M., México D.F. (1971).

2.       "Micrographia"

Robert Hooke

Martin and Allestry, London, (1665).

3.       Cordero Borboa Adolfo Ernesto “El origen del estudio de los cristales en México. Primera parte: Roentgen, von Laue y Bragg”

Ciencia y Desarrollo, XXV, 148,60-5 (1999).

4.       Saito Y., Cano O. y Pepinsky R. "X-ray  examination of the molecular configuration of asparagine in L-asparagine monohydrate"

Science, 121, 435 (1955).

5.       Pastrana L. y Cano O. "Identificación de sustancias cristalinas por métodos de polvos de rayos X. Aplicación a cinco antibióticos"

Rev. Soc. Quím. Mex. III, 1, 27-32, 1959.

6.       Cano Corona O. y Pastrana L. "El método de la intensidad absoluta por fluorescencia de rayos X, para la  determinación cuantitativa de elementos pesados"

Rev. Mex. Fís., XI, 79-128. 2 y 3, (1962).

7.     Cordero Borboa A.E. " Referencias para la historia reciente de la cristalografía mexicana".

Enviado para su publicación al Boletín de la Sociedad Mexicana de Física, (2000).

8.     Cordero Borboa A.E. "Albores de la radiocristalografía mexicana"

Bol. Soc. Mex. Fís. Vol. 4, 2, 66-71 (1990).


Pies de Figura.

Figura 1.  Cristales de calcita (carbonato de calcio), cuarzo (bióxido de silicio), y fluorita (fluoruro de calcio) tal y como son encontrados en la naturaleza. Nótese que sus formas están determinadas por caras planas, aristas rectas y esquinas.

Figura 2.  Bertram Eugene Warren, colaborador de W.L. Bragg, entusiasmó a Carlos Graef Fernández para que se impartiera el primer curso de cristalografía por rayos X en México. Foto: Jour.of Appl. Phys. 8, 645, 1937.

Figura 3.  Carlos Graef Fernández incluyó, en 1947 en la carrera de Física Teórica de la Facultad de Ciencias de la UNAM, el curso titulado “Rayos X y Física Cristalográfica”, que él mismo impartió. Foto: archivo del IFUNAM.

Figura 4.  Profesor Octavio Cano Corona, primer cristalógrafo mexicano, en sus actual cubículo de la UNAM. Foto: archivo del Laboratorio de Rayos X del IFUNAM.

Figura 5.  Octavio Cano Corona, alineando una cámara tipo Weissenberger montada sobre el primer generador de rayos X que hubo en México, adquirido en 1949 (marca General Electric). Foto: archivo del Laboratorio de Rayos X del IFUNAM.

Figura 6.  Patrones de difracción de rayos X tipo "Laue" de perlas natural y cultivada, tomadas por O. Cano y F.J. Fabregat en 1949. Foto: archivo del Laboratorio de Rayos X del IFUNAM.

Figura 7.  Proyecciones Y-Z de los mapas de a) densidad electrónica de la asparagina monohidratada. Foto: Science, 121, 435, 1955. b) función de Patterson del monocloro de radicinina. Foto: Anales del IFUNAM, 1, 32, 1955.

Figura 8.  Profesor Francisco Pardillo, del laboratorio de cristalografía de la Universidad de Barcelona en 1940, maestro y director de tesis de Francisco José Fabregat Guinchard. Foto: archivo del Laboratorio de Rayos X del IFUNAM.

Figura 9.  Francisco José Fabregat Guinchard (1909-1988), segundo cristalógrafo mexicano. Foto: archivo del Laboratorio de Rayos X del IFUNAM.

Figura 10.  Espectrodifractómetro de rayos X marca Philips, instalado en el Laboratorio de Rayos X del Instituto de Física en 1954. Foto: archivo del Laboratorio de Rayos X del IFUNAM.

Figura 11.  Algunos de los doscientos veinticinco participantes en el Primer Congreso Nacional de Cristalografía, efectuado en la ciudad de San Luis Potosí en 1997. Foto: Fís. José Nieto del IICO-UASLP

Figura 12.  La bandera de México ondeando en el Congreso Internacional de Cristalografía, efectuado en la ciudad de Glasgow, Escocia, a finales de 1999. Foto del autor.